“Eres celíaca”

¡Hola!

Hoy hace alrededor de  casi 4 años que empecé a descubrir lo que era el mundo sin gluten, y estos 4 años han dado para mucho:

Mi historia sin gluten1

Como todas las personas que probablemente me estéis leyendo, hasta la llegada del diagnóstico hubo una larga trayectoria de visitas al médico de cabecera por diversas razones y con múltiples respuestas. Lo que siempre repetía una y otra vez al entrar a la consulta era que estaba AGOTADA. Agotada tras dormir 12 horas, agotada nada más despertarme, agotada en todo momento. Ante eso, constantemente me mandaban a hacer analíticas, y en muchas ocasiones, la respuesta era anemia. Pero por mucho que descansaba y tomaba hierro, todo seguía igual, en algunos casos, llegaron a decirme que era por la vida que llevaba. Por aquel entonces, mi vida era bastante frenética, estudiaba en la universidad y los fines de semana trabajaba de camarera todas las horas habidas y por haber. Pero si que puedo recordar durante esa etapa de “universitaria”  es que nunca podía seguir el ritmo a mis amistades. Mi gran miedo era siempre el mismo: miedo a estar cansada”. 

Al acabar la carrera, viví un año en Estados Unidos, y todos los días comía en el comedor del colegio en el que trabajaba, y ahí fue cuando empecé a identificar ciertas situaciones a raíz de comer todos los días comidas procesadas: Los lunes, tras la hamburguesa que correspondía, no podía volver a comer nada en varios días. Otro de los grandes indicios también fue el empezar a tener fuertes indigestiones, que no correspondían con nada de lo que había comido. En un retiro deportivo de mujeres en el que apenas pude salir de la cama, fue cuando alguien me dijo: –  “quizás deberías comer sin gluten”-. Obviamente, con la moda “gluten free” que ahí hay, omití el comentario, pero en mi cabeza se quedó esa posibilidad.

indicios

A mi vuelta a casa, y con indicios muy claros, volví a acudir al médico a “probar suerte”.  En esos momentos, justo acababa de conocer a Iñigo, y su ritmo de vida y energía, me hacían pensar todos los días que algo no iba bien en mi cuerpo: siempre iba por detrás suya, con ganas, pero sin energía. Al llegar al médico, hice la radiografía perfecta (que ahora identifico claramente) de una celíaca sin diagnosticar:

  • Estoy agotada, no me sigue el cuerpo por mucho que duerma y descanse.
  • Tengo muchos problemas de estómago, muchas cosas me sientan mal, y un ejemplo de ello es cuando como hamburguesas. Tras comer ese tipo de cosas, puedo llegar a estar dos días sin volver a tener hambre.
  • Mi tripa siempre está hinchada, perece que tengo aire.

Tras esta consulta, mi médico de cabecera me hizo un  análisis de sangre, en el que, aunque no me lo dijo, una de sus sospechas era la celiaquía.

Mi historia sin gluten (2)

Mientras llegaban los análisis, me fui de viaje a visitar a Iñigo (que por aquellos momentos vivía en Irlanda) y disfrutamos muchísimo de nuestra primera aventura por el mundo, pero como me había pasado hasta ahora, pasé los días con muchos problemas de estómago.

A mi vuelta, mi madre me recibió con una de las frases que en ese momento más me dolió pero que hoy agradezco enormemente:

“Ha llamado el médico mientras estabas en el avión,

y ha dicho que probablemente seas celiaca”

¿¿¿¿¿¿Queeeé????????

Por suerte, a partir de esa noticia, que fue en noviembre, todo fue rapidísimo y en apenas un par de meses, mi diagnóstico estaba completado:

En diciembre, me dieron cita con el digestivo y en la misma consulta me ofrecieron poder hacerme la gastroscopia al día siguiente, ya que, por suerte tenían un hueco libre. En enero volví a pasar por la consulta de digestivo, y ahí me confirmaron mi diagnóstico: era celíaca. 

eres celiaca

Y con mi diagnóstico, ahí me quede sola, sola ante el peligro. Me ofrecieron un panfleto, me dijeron que no podía comer gluten nunca más y me sugerieron que acudiera a la Asociación de Celíacos de Navarra para que me orientasen. Estaba totalmente desubicada, y lo peor de todo es que entre el sock y la escueta conversación que tuve con la médica, salí convencida de esa consulta de que si seguía la dieta sin gluten a rajatabla, me curaría.

Nada más lejos de la realidad. En ese momento comenzaba mi trayectoría personal de aprendizaje y asimilación. Por suerte, tengo que agradecer mi trayectoria personal por la sanidad pública (menudo tesoro tenemos, y que poco lo valoramos…) en el que mi médico sin dudarlo me ofreció lo que necesitaba, y poder llegar en apenas 3 meses a completar todo el proceso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.